El hombre buey (homem boi, ox man), en el romance, es vulnerable, es paciente y confía, por lo que su amor lo intentará otorgar a quien no destroce su corazón. Esto implica que el hombre buey (ox man) no tiene afán de involucrarse en relaciones vanas. Suele ser tradicionalista y no le gusta mucho vagar lejos de su casa en búsqueda de aventuras sexuales. Siendo el hombre buey muy racional y estable, sabe distinguir las sensaciones superficiales de aquellas profundas.
La sexualidad y virilidad del hombre buey, es profunda y firme como una montaña. En la alcoba, aunque tiene un arranque lento, el hombre buey resultará ser un artista de la sensualidad y el largo orgasmo. Pero también es muy hábil con las manos. Una vez que ha superado sus dudas iniciales, el hombre buey le mostrará cuán afortunada es usted de jugar con un buen instrumento de sus características.
El hombre buey busca una dama pasada de moda, una que sea natural, sincera, respetuosa del hogar y de la tradición familiar. Es de los que observa si usted como mujer es limpia y no le va a hacer quedar mal con su respetada madre.
En el matrimonio los hombres buey son repetuosos, amantes estables, siendo lo más sagrado para ellos, su pareja, sus hijos y su hogar.
El hombre buey ama la vida y todos los placeres carnales (buena comida y buen vino por ejemplo), así que el amor y el sexo ocupan buena parte de sus pensamientos.
El hombre buey sueña con una mujer tipo Rubens (carnudita, gruesita, que tenga de donde coger); una dama que personifique la autoridad y la compasión, el rigor y el buen humor. Para el hombre buey su mujer perfecta anda en jeanes (blue jeans), retozando con cachorros o gatitos antes de servir la sopa casera o las galletitas hechas en casa.
El hombre buey se esfuerza por ocultar su arraigada sexualidad en otros frentes como la ambición y el éxito material, pero su elemento tierra, lo delata, como el magma de los volcanes, llegando ser extremadamente posesivo y hasta celoso.
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